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25-08-2015 FERIA DE SAN GIL:

La recogida del hinojo se hace fiesta en Enguera

Con la llegada de septiembre se inicia el tiempo de San Gil y su hinojo en Enguera. El campo está pletórico, lleno de esta planta medicinal que extiende su aroma anisado por toda la sierra y los municipios cercanos. Con su recogida empiezan también sus fiestas.

Enguera (Valencia) es la capital del hinojo. Sus vecinos recorren los ribazos y caminos de los montes cercanos para extraer de él,  la herbácea cuyo nombre latino es “Foeniculumvulgare”. Con ella harán ramos, cruces o incluso figuras minuciosamente decoradas, denominado “sangiles”. Más tarde en procesión llegarán hasta la puerta de la iglesia donde el cura párroco las bendecirá.

La fiesta de Enguera ensalza los valores del amor por la naturaleza, el trabajo en equipo y la alegría. Y junto a la parte más tradicional, Enguera ha instaurado para dar la bienvenida a los turistas que cada año acuden a la festividad, la “Feria de Turismo, Tradición, comercio y Artesanía”.En ella se dan cita tiendas ropa, decoración, productos naturales, cosméticos, helados artesanales. Además el certamen coincide con el encuentro de bolilleras de la Comunidad Valenciana, que reúne a centenares de artistas del encaje en el municipio.

El 7 de septiembre se inaugura el certamen donde podrán degustar té de San Gil y degustar los caldos de las bodegas enguerinas. Esta cita anual incluye, además, numerosas actividades para niños y adultos. Además,se han organizado rutas de San Gil: itinerarios guiados por los lugares  donde los vecinos recogen los manojos de  hinojo.

En el programa destacan los talleres para que los niños aprendan a elaborar su propio 'sangil' de forma artesanal, así como el de farolillos con el que se pretende recuperar una de las tradiciones más populares de este municipio de interior. La feria cuenta con la colaboración del Patronato Provincial de Turismo de la Diputación de Valencia. 

Tradición

El gran atractivo de estas fiestas son los “sangiles”. Los niños, que son los encargados de confeccionar estas cruces, ramos o figuras con los manojos de hinojo,  pugnan por conseguir el más largo o el más vistoso como si de un concurso de records se tratará. El premio es lograr una mención a su obra de arte. Cantando ““¡Viva San Gil, con las patas de badil, y las orejetas de bufacandil!”, los vecinos de la población valenciana mantienen una tradición centenaria que se remonta a 1862.

El hinojo se utilizaba ya en tiempos remotos por romanos y árabes, con fines medicinales, dadas sus propiedades aperitivas, estomacales y diuréticas. El fruto de la planta se ha utilizado en ocasiones en la elaboración de distintas bebidas anisadas.